Estudiante.
Sí.
Mesonera.
¿Y lo mató el amante de su hija y luego la robó?... ¡Ay! cuéntenos su merced esa historia, que será muy divertida: cuéntela su merced...
Mesonero.
¿Quién te mete á tí en saber vidas ajenas? ¡Maldita sea tu curiosidad! Pues que ya hemos cenado, demos gracias á Dios, y á recogerse. (Se ponen todos en pié, y se quitan el sombrero como que rezan.) Eh, buenas noches; cada mochuelo á su olivo.
Alcalde.
Buenas noches, y que haya juicio y silencio.
Estudiante.
Pues me voy á mi cuarto. (Se va á meter en el del viajero incógnito.)