—Y ¿crees entonces que el insecto picó verdaderamente a tu amo y que la picadura lo ha enfermado?

—A mí no é que me paece.... Toy seguro. ¿Po qué soñó tanto con el oro si no é poque lo picó el bicho de oro? Yo he oído dende antes hablá de estas cucarachas de oro.

—Pero ¿cómo sabes que sueña con oro?

—¿Que cómo sé? Poque habla de eso cuando duerme. Po eso toy seguro.

—Bien, Júpiter, quizá tengas razón; pero ¿a qué circunstancia afortunada debo el placer de tu visita?

—¿Qué dise, patrón?

—¿Me traes algún recado de Mr. Legrand?

—No, patrón, traigo ete paquete;—y aquí Júpiter me entregó una carta que decía así:

Querido——

¿Por qué no habéis venido en tanto tiempo? Espero que no seréis tan bobo de ofenderos por mis pequeños arranques; no, eso no es posible.