.good,
lo que nos prueba que la primera letra es una A, y que las dos primeras palabras son A good (Un buen).
Es tiempo ya de arreglar nuestra clave en forma tabular, según lo que hemos descubierto, para evitar confusión. Resulta así:
| El | 5 | representa | la | a |
| † | “ | “ | d | |
| 8 | “ | “ | e | |
| 3 | “ | “ | g | |
| 4 | “ | “ | h | |
| 6 | “ | “ | i | |
| * | “ | “ | n | |
| ‡ | “ | “ | o | |
| ( | “ | “ | r | |
| ; | “ | “ | t | |
| ? | “ | “ | u |
Tenemos representadas, por consiguiente, nada menos que once de las letras más importantes, y es inútil proseguir relatando los detalles de la solución. Lo que he dicho basta para demostraros que claves de esta naturaleza pueden ser descifradas fácilmente, y daros a la vez una idea de su desenvolvimiento racional. Podéis estar seguro de que el ejemplar que tenemos ante los ojos pertenece a la especie más sencilla de jeroglíficos. Sólo me resta ahora facilitaros la traducción completa de los caracteres trazados en el pergamino, tal como yo la he solucionado. Hela aquí:
Un buen vidrio desde el hotel del obispo en el asiento del diablo cuarenta y un grados trece minutos norte nordeste tronco principal séptima rama este tiro por el ojo izquierdo de la calavera línea recta desde el árbol siguiendo el tiro cincuenta pies.
—Pero el enigma continúa en tan mala condición como antes,—dije yo.—¿Cómo es posible extraer ningún significado a toda esta jerga de asientos del diablo, calaveras y hoteles de obispos?
—Hay que confesar,—repuso Legrand,—que el asunto reviste aspecto grave, si se le considera con mirada superficial. Así, mi primera tentativa fué dividir esta oración en las frases imaginadas naturalmente por el autor del jeroglífico.
—¿Puntuarla, queréis decir?
—Algo por el estilo.