—Menos el amor.
—¡Paciencia!
—No se puede tener mucha a mi edad.
—¿Por qué?
—Porque no hay tiempo que perder.
—¿Quién es ese viejo Gil que le trae las cartas? ¿un correo?
—No; es un ayuda de cámara que pide un substituto. La señora de Villanera encarga a la duquesa que le busque un buen criado.
—Eso no es fácil en París.
—Hablaré al mayordomo de mi amigo Sanglié.
—¿Quiere usted que yo, por mi parte, le ayude también? Le Tas[E] tiene siempre media docena de criados en la manga; es una verdadera agencia de colocaciones.