Con ardiente ambición desmesurada,
anhela ciego el hombre, sin reposo,
blasones adquirir, nombre famoso,
y subyugar la ciencia ilimitada.

Escudriñar la bóveda estrellada,
registrar el Océano proceloso,
por llegar, arrogante y majestuoso,
de la gloria a la cúspide escarpada.
Tal es su ceguedad y su locura:
llevado por mezquinas ambiciones,
lauros y gloria sin cesar procura.
¡Vive anhelando vanas ilusiones,
sin recordar que en una tumba obscura
se perderán sus glorias y blasones!


[Jesús y Vergara (Vicente de)]

Contemporáneo. Hermano de Anselmo.

LO IMPOSIBLE

Tú y yo somos dos almas de misterio.
Eres tú la poesía de la vida,
materia que germina en el imperio
lumínico del astro apolonida.
Yo soy el vate de inmortal salterio;
alma sublime a la emoción nacida,
que vuela de hemisferio en hemisferio
siempre a los rayos de tu luz asida.
No confundas tu sueño con mi sueño,
que somos dos materias bien distintas
apesar de esta magna afinidad...
Eres la Inspiración, mas soy el dueño
del ritmo y de las gamas inextintas,
¡y mía es la sublime eternidad!

DESPUÉS DE TODO...

Sobre la cresta del altivo monte,
águila herida por audaz, detengo
mi vuelo para ver el horizonte
ensangrentado y triste de que vengo.

Abajo yacen muertos pavorosos;
los cuervos que han posado a mi partida,
llenarán sus estómagos ansiosos
bebiendo sangre en cada fresca herida.
Así es la humanidad; para el herido
la paz, la indiferencia y el olvido,
sólo en el llano y en la cumbre solo.
Para el muerto la unción de los gusanos,
repartición, de carnes entre hermanos:
¡comedia eterna, repugnante dolo!

Mayo, 1920.