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Media la noche. Hasta el mundo me parece que dormida.
Columpiado por los brazos de Dios mismo, blandamente,
sólo en vela me mantengo. Una amarga y honda cuita
me carcome el alma toda, lentamente... lentamente.
Calma intensa. Nada turba el descanso de la noche
más que el rápido descenso del insólito aguacero,
el monótono chirrido de las ruedas de algun coche
que resbala quietamente sobre el barro del sendero,
el crujir de las persianas azotadas por el viento,
la canturria discordante de los hierros del tejado
(donde cuando el sol los días alegraba, como un cuento,
las parleras avecillas sus nidales han labrado),
y el suspiro que flotando en los aires va cautivo
inspirado por la pena que en secreto me acongoja
el suspiro que se escapa en un vuelo fugitivo
de mis labios, por mi ensueño que en sollozos se deshoja.
La luz tiembla, porque siente el martirio de los vientos,
que irrumpieron desde fuera en la calma de mi estancia,
a encerrarse prisioneros en elásticos fragmentos
y perderse, en un bostezo, vagamente, en la distancia.
Parpadea la luz trémula. Y de súbito se apaga,
entre espasmos convulsivos de un cuerpo que lento muere.
Sigue el viento en mi aposento que de negruras se embriaga,
mascullando monofónico un extraño Miserere.
[Torres (Ramón J.)]
Bisayo. Fundador y codirector, ahora, con Francisco Varona, del diario «El Debate». Destaca como soberano prosista y escritor político. Ha escrito algo para el teatro.
ALMA MATER
(CON OCASIÓN DEL TRICENTENARIO DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD DE MANILA)
«Si después de tres siglos y medio el
escultor no ha podido sacar más que una
caricatura, ¡bien torpe debe de ser!...
O bien, mala la masa de que se sirve...»
RIZAL.
I
Generación que naces poseída
de nuevos entusiasmos y virtudes,
y en el contacto de la nueva vida
tus energías vírgenes sacudes;
Viril generación, tú, que te empinas
sobre el nivel de las doradas cuestas,
y abriendo en cruz los redentores brazos,
en un raudal de luces iluminas
el éxito de tus pasadas gestas
y el porvenir de los presentes lazos;
depón el ceño, olvida los prejuicios
de los antiguos días en que vives,
¡oh, tú, generación que te apercibes,
una salmodia fraternal levanta,
para más generosos sacrificios!
y en medio de esta fatigosa fiebre
un tierno epitalamio, que celebre
la institución real y pontificia
de esta Universidad tres veces santa,
tres veces secular.
Alzarlo en coro
vosotros primogénitos benditos
de la progénie patria, ilustres sabios,
honor y prez del nacional decoro,
que recibísteis con los mismos ritos
la sal de la sapiencia en vuestros labios,
y en comunión los unos con los otros
brote del seno del filial linaje
el cántico, que en labios de vosotros
sea como un legítimo homenaje
a la madre común.
Matrona egregia,
gloria viviente del amor hispano,
que ciñe al par una corona regia
y una señal del símbolo cristiano;
Madre de razas parias, que dió el pecho
a un pobre niño, abandonado y magro,
y le infundió en un soplo de milagro
la vida de los pueblos: el Derecho.
¡Almas tenaces, respetad siquiera
el noble gozo de esta madre anciana
cuya misión de paz la venidera
posteridad vendrá a juzgar mañana!
En la tardía anunciación del verbo,
que gestó en sus entrañas redentoras,
sintió la madre aquel afán acerbo,
que, sin que ya su corazón taladre,
fué sólo las angustias precursoras
de la mujer que pronto iba a ser madre!
y madre fué; y el hijo que nacía,
como bautismo recibió en la frente
el ósculo de luz del nuevo día,
que ya apuntaba en el extremo Oriente.
Pero la humanidad no sólo tiene
la vida material; tiene en el pecho
arraigada la cepa más perenne
de otra vida; la vida del Derecho.
De ahí esa benemérita milicia
de paladines que en tranquila guerra
luchan para afirmar sobre la tierra
el reinado final de la Justicia!
Discípulos de Hipócrates, juristas,
ministros del altar, notables hombres
legaron de la patria las conquistas
de su saber y sus preclaros nombres.