S.—En brazos del esposo.

C.—No me hables de Mariano.

S.—¿Está en casa?

C.—No.

S.—¡Me alegro! ¿Cuándo vendrá?

C.—Ni el diablo lo sabe. Mañana... pasado... ¡Ni me importa!...

S.—Mejor. Entonces...

C.—¿Qué?

S.—Vente conmigo.

C.—¡Chiquilla!