S.—Sí, loca; loca y borracha, ¡pero no de vino, sino de alegría, de ilusión, de juventud!...
C.—¿Y tu marido?
S.—En Puente-Viesco, desde ayer, curándose el reúma. Vamos, ¿qué piensas?... Federico aguarda en la esquina.
C.—Imposible, no voy.
S.—¿Por qué? ¿Quién iba á enterarse?
C.—(Pensativa y dudosa.) Nadie...
S.—Entonces....
O.—Dudo, tengo miedo.
S.—¿A quién?
C.—No sé.