GABRIELA
¿Pero, le quieres todavía?
RAMONA
Todavía. Siempre...
GABRIELA
¡Qué buena eres!
RAMONA
Le quiero como tú quisiste á Leonardo. (Besándola.) ¿Verdad? En vano tú, como yo, hemos pasado de unos brazos á otros; el recuerdo del primer hombre, del único hombre que quisimos, persiste en nosotras triunfador, imborrable.
GABRIELA
Es como un perfume.