Tampoco. ¡No, hijo mío! No era una belleza, era un alma lo que yo amé en ti. (A Gabriela y bromeando.) Sin embargo, sí... tenías razón: ha cambiado mucho.

GABRIELA

¡Y tanto! Tiene el pelo gris.

RAMONA

Y la frente más grande.

GABRIELA

Y los ojos más tristes.

RAMONA

Sí, ¡y más pequeños!

JOAQUÍN