Fué un idilio de hambre.

RAMONA

¿Y cuando tú tenías que quedarte acostado para que yo te lavase la ropa en un barreño? (Ríe.)

JOAQUÍN

¡Qué bonito era aquello!

GABRIELA

(Burlándose). Precioso... precioso...

RAMONA

¿Y nuestra alcobita?... ¡Ah, las alcobas! (Dirigiéndose á Gabriela.) Todas las alcobas donde he dormido después han dejado en mi memoria una impresión de disgusto, de asco... Sólo aquélla, á pesar de su pobreza, reaparece en mi memoria como algo azul, algo muy alegre, blanco... lleno de sol... (Abrazándole con brusca vehemencia.) Joaquín, mi Joaquín... ¿por qué te casaste?

JOAQUÍN