¡Venga otra copita!

DANIEL

Yo, con los años, voy tornándome egoísta, y á fuer de tal, procuro no salir de mí mismo ni hacer nada que me contraríe. ¿Que esta noche Araceli decide irse al baile? Bueno, que vaya. Yo, me quedo aquí, leyendo. Estoy cierto de que no hay mujer que distraiga lo que distrae un libro bueno.

MANOLO

(Sirviéndole coñac). Ahora soy yo quien invita.

DANIEL

Se acepta. (Bebe.) Mis dos últimas aficiones son la lectura y los perros. ¡Qué hermosos, qué bravos, qué leales son los perros!...

MANOLO

(Riendo). ¡Eso decía mi padre! Cuando yo me escapé de mi casa con dos mil pesetas que le robé á mi hermana, y una criada bastante bonita que teníamos, mi padre me escribió una carta terrible, en la que decía «que hay perros que valen más que un hijo».

DANIEL