¡Qué hombres tan cobardes! Pues yo no tengo frío; al contrario... ¿Eh?... ¡Qué atrocidad!... ¡Cómo traigo el sombrero!... ¡Pero he pasado la tarde muy bien! Todo Madrid ha bajado á Recoletos.

MANOLO

¿Muchas máscaras?

ARACELI

Muchísimas. Yo he pasado la tarde en el coche de Filomena Gil. Ya la conocéis... Ibamos ella, su hermana Lola y Lorenzo. Al pasar por la tribuna de la Prensa, vimos á Juanito Santos. En seguida empezó á gritar: «¡Viva la marquesita, viva la marquesita!...» Y aquello fué como si el cielo se hubiese convertido en confettis; ¡qué risa!, yo creí que nos ahogábamos. Luego se subió al coche un diablo que, después de decirle á Filomena horrores, se marchó sin quitarse la careta.

MANOLO

¿Y fueron «horrores» los que dijo?

ARACELI

Verdaderas atrocidades. Como que hubo un momento en que pensé que Lorenzo iba á romperle una botella en la cabeza.

DANIEL