ARACELI

Bueno, mujer...

LEOCADIA

Vamos despacio y por partes. (A Daniel y á Manolo.) Ustés disimulen si, sin querer, les vuelvo la espalda.

DANIEL, MANOLO

¡Dispensada, desde luego!

LEOCADIA

Gracias. (A Araceli.) Aquí tiene usted un capuchón precioso.

ARACELI

¡Yo no quiero capuchones!