PACO

¡Eso faltaba!

DANIEL

(Pulsando á Araceli). No, las manos un poco ardientes... pero, no... no hay fiebre...

PACO

¡Estamos divertidos!

ARACELI

¿Qué quieres, hijo mío?

PACO

¿Eh, Daniel?... ¡Estoy divertido! Supongo que cuando conociste á Araceli, ésta no sería así.