DANIEL
Déjame.
ARACELI
No quiero que llores...
DANIEL
Déjame... es que recuerdo... Los viejos no hacemos otra cosa; por eso lloramos tan á menudo; á mi edad, la conciencia es como una lágrima que llevamos dentro...
ARACELI
Pero, ¿es cierto que me guardas rencor por el daño que te hice?
DANIEL
Si tal hiciese, sería injusto contigo.