Entonces, voy y la digo, bajando la voz, así como si depositara en ella una confianza muy grande... ¿Usted me comprende? (Ríe.)

ÁNGELES

¡No eres tonta, no!

CONSUELO

Conque la digo... «Bueno, la señorita Alicia está en casa, pero no se la puede molestar ahora... porque hay un señor, ¡que es título!... Venga usted otro día.» Y se fué... se fué echando demonios por la boca.

ÁNGELES

A la portera se lo habrá ido á contar.

ALICIA

¡Canastos con la gente!... Se han creído que soy una sucursal del Banco.

CONSUELO