VIII.

EXPEDICIÓN Á VISAYAS

Hízose esta expedición con mucha suerte, regresando nuestros vapores sin novedad alguna después de dejar las tropas en los puntos convenidos. Pero el Bulusan que fué á Masbate para recoger la columna del Coronel D. Mariano Riego de Dios y trasladarla á Samar, fué visto por los cañoneros españoles Elcano y Uranus, atacándole el primero hasta el punto de hacerle zozobrar en aquellas aguas, no sin experimentar los vapores españoles, daños de alguna consideración, causados por nuestras tropas. La tripulación del Bulusan se salvó afortunadamente, ganando la playa a nado.


IX.

EL VAPOR «COMPAÑÍA DE FILIPINAS»

Al poco tiempo se presentó en Cavite el vapor español Compañía de Filipinas, apresado por los revolucionarios en aguas de Aparri. Inmediatamente fué artillado y despachado con tropas para Olongapó; pero hubo de darse orden á otro cañonero nuestro para que volviera á petición del almirante Dewey, á fin de resolver la reclamación del cónsul francés acerca de dicho vapor. Enterado el almirante de que el Compañía de Filipinas había sido apresado con bandera española, se abstuvo de entender en el asunto, remitiéndome la carta reclamación del cónsul francés, afirmando el Almirante que él y sus fuerzas nada tenían que ver en el asunto.

Asi concluyó este incidente, que demuestra con claridad el reconocímiento y la protección que dispensaba el almirante Dewey á la revolución filipina.

El «Filipinas», que así se llamó desde entonces el vapor en cuestión, siguió en viaje á Olongapó, y á su vuelta llevó la expedición de tropas para libertar del poder de España las provincias del valle de Gagayán y las islas Batanes.—Este vapor que de nuevo cambió de nombre y que hoy se llama Luzón, se encuentra en el rio grande de Cagayán, varado por haber sufrido averiaavería, en su máquina.