—Es una casa de papúes—dijo el Capitán.—¡Mal encuentro, si está habitada!

—¿Una habitación?

—Sí, Cornelio. Los papúes para no dejarse sorprender por sus enemigos o por las fieras, construyen sus cabañas sobre altas estacas.

—Pero esa es inmensa.

—Suelen habitar muchas familias en cada una de esas casas aéreas. Son construcciones curiosas.

—¿Estará habitada?—preguntó Van-Horn.

—Pronto lo sabremos. Por la noche los inquilinos levantan los bambúes con entalles o muescas que les sirven de escaleras para subir. Si a esta cabaña le faltan esas escalas, es que está habitada.

—Si lo estuviera, los papúes habrían oído nuestros disparos y no estarían durmiendo ciertamente—observó Hans.

—Tienes razón—dijo el Capitán—. ¡Qué suerte si estuviera vacía!

—¿La ocuparemos?—preguntó Cornelio.