—¡Ah, pillo! Y ¿qué pensáis hacer, señor? Si estuviéramos cerca de la costa podríamos intentar alcanzarla, llevando el junco hacia los arrecifes.

—La tierra de Torres está a cien millas de nosotros y el junco se sumergirá dentro de una hora.

—¿No habrá tiempo para construír una balsa?

—¿Con este oleaje? Aunque el tiempo nos sobrara, nos sería imposible construírla.

—¿Queréis que recurramos a la chalupa? ¿Resistirá a la tempestad?

—Con ayuda de Dios, esperemos vencer en esta terrible prueba.

—¡Infame salvaje!

—Las exclamaciones son inútiles, Horn. Es preciso hacer algo antes de que la nave se hunda.

—No olvidéis las armas si abandonamos el junco.

—Será lo primero que embarque. ¡Cornelio, Hans, Lu-Hang, seguidme!