El presente ensayo ha sido hecho en vista de todas estas obras, menos la primera, que fué publicada hace poco más de veinte años y cuyas doctrinas esenciales están refundidas y citadas continuamente en las obras posteriores, especialmente en The Psychic Factors.
Ante todo, ¿qué es una filosofía en general y qué una filosofía social en particular?
A la filosofía la preocupan cuatro grandes problemas: el del conocimiento (problema lógico), el de la existencia (problema cosmológico), el de la estimación de los valores (problema ético), y el de la conciencia (problema psicológico)[3].
La filosofía social no puede ser otra cosa que el estudio de estos mismos problemas, incrementado con todas las deducciones y conclusiones a que las soluciones de ellos den lugar en su relación especial con la vida y los fines de la sociedad y orientados hacia la realización de la justicia social.
¿Envuelve este último estudio alguna importancia para cualquier hombre? No vacilo en responder que sí la envuelve y en alto grado. La solidaridad de los hombres, impuesta de una manera imperiosa e ineludible, a lo menos por el hecho de habitar en común este planeta y además por los sentimientos que se han desarrollado con el tiempo, exige que miremos el destino de cada persona en armonía con el de las demás y que busquemos la manera de establecer esa armonía que no existe aún. Es tal la importancia de este asunto, que en cada vulgar e insignificante detalle de la vida diaria puede ir comprendida la aplicación de algún principio de esta o aquella filosofía social. El individualista ramplón,—no el individualista a lo Ibsen, cuya característica no es egoísmo sino originalismo,—cuya profesión de fe es desentenderse de lucubraciones intelectuales y sociales, contribuye con su abstención a determinadas soluciones de las cuestiones sociales, hace suyas sin examinarlas las creencias implícitas en la línea de conducta que ha tomado y lo que saca con su renuncia a ocuparse de asuntos de interés general, es que tiene que vivir dando por cierto lo que no se ha detenido a examinar si es cierto y dando por justo lo que no se ha detenido a examinar si es justo.
Tales individualistas e indiferentes son forzosamente tradicionalistas.
Mas, para los que no quieren ser tan sólo conducidos de la mano y a ciegas por un camino de la vida que no conocen y aspiran a afirmar ante todos los hombres su derecho a trazarse una senda propia, la filosofía social reviste una importancia fundamental.
II
LA SOCIOLOGÍA PURA.—LA MATERIA DE LA SOCIOLOGÍA.
La sociología es una ciencia; tiene todos los caracteres de tal: estudia los fenómenos de una forma especial de fuerza, la fuerza social o las fuerzas sociales, que obran sometidas a leyes, de las cuales la más fundamental es la de la causalidad.