En cuanto á los judíos convertidos de Antioquía fueron tambien muy numerosos[684], pero debe creerse que se unieron fraternalmente con los gentiles[685]. En las orillas del Oronte fué donde llegó á ser una realidad la fusion religiosa de las razas, soñada por Jesús, ó mejor dicho por seis siglos de profetas.
CAPÍTULO XIII.
Idea de un apostolado de los gentiles. — San Bernabé.
Año 42
Cuando se supo en Jerusalem lo que habia pasado en Antioquía, fué grande la emocion de todos.[686] Á pesar de la buena voluntad de algunos de los principales miembros de la Iglesia de Jerusalem, en particular de Pedro, dominaban en el colegio apostólico las más mezquinas ideas y cada vez que se sabia que se habia anunciado á los paganos la buena nueva, notábanse en algunos ancianos muestras de descontento. El hombre que en aquella ocasion triunfó de tan miserable envidia impidiendo que las máximas exclusivas de los «hebreos» arruinaran el porvenir del cristianismo, fué Bernabé, el hombre más ilustrado de la iglesia de Jerusalem; Bernabé, que era jefe del partido liberal y queria el progreso de la Iglesia, habia contribuido ya poderosamente á desterrar la desconfianza que inspiraba Pablo; y esta vez ejercia todavía una gran influencia, pues habiendo ido á Antioquía como delegado del cuerpo apostólico, vió y aprobó cuanto se habia hecho, declarando que la nueva Iglesia no tenia más que continuar por la senda que se habia trazado. Las conversiones se multiplicaban diariamente[687]: la fuerza vivificante y creatriz del cristianismo parecia haberse concentrado en Antioquía, en cuyo punto permaneció Bernabé, cuyo celo le impulsaba á estar allí donde la accion fuese más viva. Antioquía pues será su Iglesia en lo sucesivo; desde allí va á ejercer el ministerio más fecundo; el cristianismo ha sido injusto con ese grande hombre al no colocarle en primera línea entre sus fundadores; todas las buenas y grandes ideas fueron patrocinadas por Bernabé, y su inteligente osadía fué el contrapeso contra las funestas consecuencias que hubiera podido producir la obstinacion de los judíos que formaban parte del partido conservador de Jerusalem.
Hallándose Bernabé en Antioquía concibió una magnífica idea: Pablo estaba en Tarso sumido en una inaccion que para un hombre tan activo debia ser un suplicio; su falsa posicion, su rudeza y sus pretensiones exageradas hacian olvidar sus buenas cualidades, y se consumia sin ser útil á nadie. Bernabé supo aplicar á su obra esta fuerza que se aniquilaba en una soledad peligrosa por su clima, y por segunda vez tendió la mano á Pablo, y despues de domeñar su salvaje carácter hízole presentarse de nuevo en la sociedad de los hermanos de quienes trataba de alejarse.
El mismo Bernabé fué á Tarso, le buscó y le condujo á Antioquía:[688] esto ciertamente no lo hubieran hecho los obstinados judíos de Jerusalem; apoderarse de aquella grande alma tan indomable como susceptible; doblegarse ante las debilidades y rarezas de un hombre lleno de fuego, suponerse inferior á él y preparar el campo del modo más favorable para que se desarrollara la actividad de aquel hombre, olvidándose de sí mismo, es indudablemente llegar al colmo de la virtud, y esto es lo que Bernabé hizo por San Pablo. La mayor parte de la gloria de éste recae en el hombre que se anticipó á él en todas las cosas, que le hizo figurar en primer término descubriendo lo que valia, que le dió á conocer, impidiendo en más de una ocasion que sus defectos perjudicasen á la santa causa y que las mezquinas ideas de otros le indujesen á obrar mal. Todo esto lo hizo Bernabé en beneficio de la obra de Dios.
Año 43
Durante un año entero, Bernabé y Pablo estuvieron unidos por una activa colaboracion[689], y este fué el período más brillante, y sin duda más feliz de la vida de Pablo. La fecunda originalidad de aquellos dos grandes hombres elevó á la Iglesia de Antioquía á una altura á que no habia llegado ninguna otra hasta entonces, y la capital de Siria era uno de los puntos del mundo donde habia más movimiento; las cuestiones religiosas y sociales, así en la época romana como en nuestro tiempo, se discutian principalmente entre las grandes aglomeraciones de hombres, y ya iba observándose una especie de reaccion contra la inmoralidad general, á cuyas circunstancias se debió que más tarde fuese Antioquía la patria de los stilitas y solitarios[690]. Así pues, la buena doctrina contaba en aquella ciudad con las mejores condiciones de éxito.
Una circunstancia principal prueba por lo demás que la secta tuvo por primera vez en Antioquía plena conciencia de lo que hacia. En dicha ciudad recibió por primera vez un nombre distinto: hasta entonces los agregados se habian llamado entre sí los «creyentes», los «fieles», los «santos», los «hermanos», ó los «discípulos», y como no tenian un nombre oficial y público para designarles, se les dió el de christianus[691]. La terminacion es latina y no griega, lo cual parece indicar que se creó por la autoridad romana[692], así como herodiani, pompeiani, cæsariani[693]. De todos modos, es lo cierto que la poblacion pagana formó este nombre que indica un error, pues suponia que Christus, traduccion del hebreo Maschiah (el Mesías), era un nombre propio[694]. Aun muchos de aquellos que estaban poco al corriente de las ideas judías ó cristianas, debian creer al ver aquel nombre que Christus ó Chrestus era un jefe de partido que aún vivia[695]. La pronunciacion vulgar en efecto era chrestiani[696].