[245] No ha habido literatura alguna que haya referido con tanta frecuencia la palabra «alegría» como la del Nuevo Testamento. Véase I Tes., I, 6; V, 16; Rom., XIV, 17; XV, 13; Galat., V, 22; Philip., I, 25; III, 1; IV, 4; I Juan, I, 4, etc.

[246] Act., XII, 12.

[247] Véase Vida de Jesús, p. XXXIX y sig.

[248] Ebionim significa «pobres.» Véase Vida de Jesús, p. 182-183.

[249] Recuérdese el año 1000. Todos los documentos encabezados con la fórmula: adventante mundi vespera, ú otras parecidas, son donaciones hechas á monasterios.

[250] Hodgson, en el Journal Asiat. Soc. of Bengal, t. V, p. 33 y sig. Eugène Burnouf, Introd. à l’histoire du buddhisme indien, I, p. 278 y sig.

[251] Luciano, Muerte de Peregrino, 13.

[252] Papiros de Turin, de Lóndres, de París, coleccionados por Brunet de Presle, Mém. sur le Sérapéum de Memphis (París, 1852); Egger, Mém. d’hist. anc. et de philologie, p. 151 y sig. y en las Notices et extraits, t. XVIII, 2.ª parte, p. 264-359. Obsérvese que la vida eremítica cristiana tuvo su orígen en Egipto.

[253] Act., XI, 29-30; XXIV, 17; Galat., II, 10; Rom., XV, 26 y sig. I Cor., XVI, 1-4; II Cor., VIII y IX.

[254] Act., V, 1-11.