[621] Las dos genealogías no concuerdan entre sí y se hallan poco conformes con las listas del Antiguo Testamento. La narracion de Lúcas sobre el empadronamiento de Quirino implica un anacronismo (véase la [nota 83 del cap. II]). Natural era que la leyenda se apoderase de esa circunstancia. Los empadronamientos sorprendian á los judíos, trastornaban sus ideas mezquinas, y el recuerdo les duraba mucho tiempo.—Hech., V, 37.

[622] Supone Julio el Africano (en Eusebio, H. E., I, 7) que fueron los parientes de Jesús los que, refugiados en la Batanea, ensayaron recomponer las genealogías.

[623] Los Ebionim, los «Hebreos», los «Nazarenos», Taciano, Marcion.—Epif., Adv. hær., XXIX, 9; XXX, 3, 14; XLVI, 1; Teodoreto, Hæret. fab., I, 20; Isidoro de Pelusio, Epist., I, 371, ad Pansophium.

[624] Math., I, 22-23.

[625] Génesis, I, 2. Respecto á la idea análoga entre los egipcios, véase Herodoto, III, 28; Pomp. Mela, I, 9; Plutarco, Quæst. symp., VIII, I, 3; de Isid. et Osir., 43.

[626] Math., I, 15, 23; Isa., VII, 14 y sig.

[627] Math., II, 1 y sig.

[628] Luc., II, 25 y sig.

[629] La leyenda de la Degollacion de los Inocentes se refiere probablemente á alguna crueldad cometida por Heródes en las cercanías de Bethlehem. Comp. Jos., Ant., XIV, IX, 4.

[630] Math., I y II; Luc., I y II; S. Justin, Dial. cum Tryph., 78, 106; Protevang. de Santiago (apóc.), 18 y sig.