[174] Puede uno imaginárselos por algunas huertas de los alrededores de Nazareth. Cant. de cant., II, 3, 5, 13; IV, 13; VI, 6, 10; VII, 8, 12; VIII, 2, 5; Anton. Mártir, l. c. Se ha conservado aún el aspecto de las granjas en el sur del país de Tiro (antigua tribu de Aser); á cada paso se encuentran los vestigios de la antigua agricultura palestina, con sus útiles tallados en la roca (eras, prensas, silos, pilas, muelas, etc.).
[175] Math., IX, 17; XI, 19; Marc., II, 22; Luc., V, 37; VII, 34; Juan, II, 3 y sig.
[176] Luc., II, 41.
[177] Luc., II, 42-44.
[178] Véanse los salmos LXXXIV, CXXII, CXXXIII (Vulg. LXXXIII, CXXI, CXXXII).
[179] Luc., IX, 51-53; XVII, 11; Juan, IV, 4; Jos., Ant., XX, VI, 1; B. J., II, XII, 3; Vita, 52. Sin embargo, frecuentemente los peregrinos iban por la Perea, para evitar la Samaria, algo peligrosa (Math., XIX, 1; Marc., X, 1).
[180] Segun Josefo (Vita, 52), se necesitaban tres dias para hacer el viaje. Pero la etapa entre Sichem y Jerusalen se dividia casi siempre en dos.
[181] Luc., IV, 42; V, 16.
NOTAS DEL CAPÍTULO V