[192] Los discursos atribuidos á Jesús en el cuarto evangelio contienen ya un gérmen de teología. Pero hallándose estos discursos enteramente en contradiccion con los de los evangelios sinópticos, los cuales representan sin duda las Logia primitivas, deben figurar como documentos de la historia apostólica, y no como elementos de la vida de Jesús.

[193] Math., IX, 9, y las otras narraciones análogas.

[194] Juan, XXI, 15 y sig.

[195] El alma sublime de Filon se encontró aquí, como en otros muchos puntos, de acuerdo con la de Jesús (De confus. ling., § 14; De mig. Abr., § 1; De somniis, II, § 41, etc.).

[196] San Pablo, ad Galatas, IV, 6.

[197] La palabra «cielo», en la lengua rabínica de aquel tiempo, es sinónima del nombre de «Dios», cuya pronunciacion se evitaba. (Comp. Math., XXI, 25; Luc., XX, 4.)

[198] Aparece esta expresion en cada página de los evangelios sinópticos, de los Hechos de los apóstoles, de San Pablo. Si no aparece más que una vez en San Juan (III, 3 y 5) es porque los discursos que se relatan en el cuarto evangelio están muy léjos de representar la verdadera palabra de Jesús.

[199] Dan., II, 44; VII, 13, 14, 22, 27.

[200] Mischna, Berakoth, II, 1, 3; Talmud de Jerusalen, Berakoth, II, 2; Kidduschin, I, 2; Talmud de Babil. Berakoth, 15 a; Mekilta, 42 b; Siphra, 170 b; la expresion aparece frecuentemente en los Midraschim.

[201] Math., VI, 33; XII, 28; XIX, 12; Marc., XII, 34; Luc., XII, 31.