[280] Math., III, 7; Luc., III, 7.
[281] Jos., Ant., XVIII, V, 2. Cuando Josefo expone las doctrinas secretas, más ó ménos sediciosas, de sus compatriotas, omite lo que tiene relacion con las creencias mesiánicas; y para no hacer sombra á los romanos, extiende sobre esas doctrinas como un barniz de trivialidad que da á todos los jefes de sectas judías el aspecto de profesores de moral ó de estóicos.
[282] Math., IX, 14.
[283] Luc., III, 11.
[284] Math., III, 13 y sig.; Marc., I, 9 y sig.; Luc., III, 21 y sig.; Juan, I, 29 y sig.; III, 22 y sig. Los sinópticos hacen venir á Jesús hácia Juan ántes de haber desempeñado un papel público. Pero, si Juan reconoció á Jesús, como lo dicen, y le hizo una acogida afectuosa, de suponer es que Jesús fuese un maestro ya renombrado. El cuarto evangelio conduce por dos veces á Jesús hácia Juan, la primera cuando todavía no era conocido, y la segunda con un grupo de discípulos. Sin tocar aquí la cuestion de los itinerarios precisos de Jesús (cuestion inestricable en razon de las contradicciones de los documentos y del poco cuidado que tuvieron los evangelistas de ser exactos en semejante materia), sin negar la posibilidad de un viaje de Jesús hácia Juan en el tiempo en que no tenía mucha notoriedad, adoptamos el dato producido por el cuarto evangelio (III, 22 y sig.), á saber, que Jesús, ántes de bautizar como Juan, tenía ya una escuela organizada. Preciso es tambien recordar que las primeras páginas del cuarto evangelio no son más que notas puestas de extremo á extremo sin ningun órden cronológico.
[285] Luc., I. Son legendarios todos los pormenores de la narracion, y en particular los que se refieren al parentesco de Juan con Jesús.
[286] Juan, III, 22-26; IV, 1-2. El paréntesis del versículo 2 parece ser una glosa agregada, ó quizás un escrúpulo de Juan, corrigiéndose á sí mismo.
[287] Juan, III, 26, IV, 1.
[288] Math., III, 2; IV, 17.
[289] Math., III, 7; XII, 34; XXIII, 33.