CAPÍTULO XXVI
LA MORAL SOCIAL Y LAS PROFESIONES
Una vez, una madre de las que en la América latina pueden, por la ternura, servir de modelo á cualesquiera madres, decía, refiriéndose á uno de sus pequeñuelos:
“—Y éste será sacerdote.
—Si tiene esa vocación, enhorabuena—dijo su marido.
—Y aunque no la tenga: el sacerdote no tiene que luchar tanto con la vida como otros.
—Es un error: en la vida, todos son sacerdocios, y todos imponen deberes costosos.
—Pero el sacerdote tiene siempre el pan á la mano.
—Pero no siempre lo tiene á la conciencia.
—¿Qué quieres decir?
—Que no siempre es tan fácil para la conciencia el acercarse al pan que se toma fácilmente con la mano.