PERSONAJES

Don Francisco de Quevedo
Margarita de Saboya
La Reina
El Conde-Duque de Olivares
Doña Inés
Don Juan de Castilla
Don Pablo Mendaña
Medina
El Marqués de la Grana
Un Capitán
Un Alcalde de Casa y Corte
Un Ujier
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Ronda de capa, guardias, damas, meninas, caballeros, pajes, etc.

La escena en Madrid, año de 1643


ACTO I

Noche.—Una plazuela que se supone ser la de San Martín, conforme estaba en la época del drama. A la izquierda, en primer término, la fachada y gradería del templo; en segundo, una calle, y otra en el fondo, que parte casi en la misma dirección. A la derecha, en segundo término, otra calle que cae en frente de la de la izquierda; en primero, una casa con puerta y balcón practicables, y delante de la casa una imagen en su nicho sobre la pared, alumbrada por un farolillo, única luz que hay en la escena.

ESCENA PRIMERA
Mendaña, Castilla, Grana, que al levantarse el telón aparecen mirando con curiosidad a varias damas, que a su espalda se dirigen hacia el templo, todas con el velo levantado. Con las damas se verán también algunos caballeros
CASTILLA
¡Todas sin manto!
MENDAÑA
Mejor.
CASTILLA
No digáis eso, Mendaña;
siempre el manto fué en España...
MENDAÑA
Tapa-enredijos de amor.
GRANA
Si antes fueron permitidos [5]
los velos...
CASTILLA
Sigan como antes
para bien de los amantes...
MENDAÑA
Para mal de los maridos.
GRANA
Vos, por lo visto, don Pablo,
dado sois al matrimonio. 10
MENDAÑA
No diré que no.
CASTILLA
¡Demonio!
MENDAÑA
Ni diré que sí.
CASTILLA
¡Pues diablo!...
Diréis... ¡qué sé yo!
MENDAÑA
Quien forme
otros juicios mucho yerra;
que al fin y al cabo, en la tierra 15
todo es... según y conforme.
GRANA
¡Ah! ya...
CASTILLA
No os entiendo aún.
MENDAÑA
Todo en el mundo es mejor.
GRANA
¿Todo, decís?
MENDAÑA
Sí, señor;
todo, conforme y según. 20
GRANA
De lo que decís infiero...
MENDAÑA
Que es mejor vivir casado.
CASTILLA
Mas yo en limpio habré sacado...
MENDAÑA
Que es mejor vivir soltero.
GRANA
¡Gran sentencia!
CASTILLA
¡Gran sandez! 25
GRANA
Tal razón me deja mudo.
Siendo viudo...
MENDAÑA
¡Ah! para el viudo
lo mejor es la viudez.
GRANA (riéndose)
¡Profunda filosofía!...
MENDAÑA
Por profunda y verdadera 30
es mejor que otra cualquiera.
CASTILLA
Si la cede en mejoría.
MENDAÑA
¡Es verdad!
CASTILLA
Tenéis razón.
¡Voto a veinticinco santos!...
Pero volviendo a los mantos, [35]
que es aquí nuestra cuestión...
GRANA
Nadie a comprenderlo acierta.
Cual si fuesen a sus bodas,
andan hoy las damas todas
con la cara descubierta. 40
MENDAÑA
Es que el rey lo manda así.
CASTILLA
Mas ¿por qué lo manda el rey?
MENDAÑA
Yo no interpreto su ley.
CASTILLA
Corren voces por ahí...
Lo diré pronto y clarito: [45]
esa injusta ley...
MENDAÑA
¡Prudencia!
Su majestad...
CASTILLA
Su excelencia...
MENDAÑA
Dióla el rey...
CASTILLA
No; el favorito.
MENDAÑA
Es lo propio, según creo.
CASTILLA
Sí... Olivares...
MENDAÑA
¡Gran señor!50
CASTILLA
Pues, os protege...
MENDAÑA
Mejor.
CASTILLA
Eso sí que es mejoreo.
Pero, volviendo a Olivares,
él, que al soberano engaña,
le arrancó ley tan extraña 55
por fines particulares.
MENDAÑA
Es un falso testimonio.
CASTILLA
No; tan ridícula ley...
MENDAÑA
Dióla en servicio del rey.
CASTILLA
O en servicio del demonio. 60
No conspiran las tapadas;
y es esa ley singular.
MENDAÑA (con calor)
La mejor... para evitar
enredos y cuchilladas.
CASTILLA (colérico)
¡Vive Dios!...
ESCENA II
Dichos, Quevedo
QUEVEDO (entrando por la derecha)
Paz, caballeros; [65]
no haya duelo ni quebranto,
ni en noche de Jueves Santo
se ensangrienten los aceros.
GRANA
¡Noble cisne de Madrid!
QUEVEDO
¡Cisne pues!... El de Guzmán [70]
dice que soy alcotán.
GRANA
¡Oh, venid acá, venid!
¿Qué hay de nuevo por la corte?
QUEVEDO
¿Por Madrid?
GRANA
No; por palacio.
QUEVEDO
No sé nada.
GRANA
¡Qué rehacio!75
QUEVEDO
Nada que a nadie le importe;
pero cuando aquí llegué,
percibí en frases cortadas
no sé qué de cuchilladas...
CASTILLA
¿Conque oísteis?...
QUEVEDO
No sé qué.80
GRANA
Eran Castilla y Mendaña
disputando con calor
que esa ley...
MENDAÑA
Es la mejor.
CASTILLA
La peor que hubo en España.
QUEVEDO
¡Cómo! ¿Habláis sobre los mantos? 85
Eso es andar por las ramas.
CASTILLA
Tal rigor contra las damas...
QUEVEDO
Nos descubre sus encantos.
No os paréis en frioleras.
Tal negocio no es de rey 90
ni de ministro... Esa ley
es cuestión de costureras.
Leyes de tan ruin valía
no son de gobierno, a fe;
son leyes no más...
CASTILLA
¿De qué?95
QUEVEDO
Leyes... de guardarropía.
GRANA
¡Bien dicho, bien!... Pero ya
ruido en el templo se siente.
Las tinieblas...
MENDAÑA
Ciertamente.
Vamos, señores, allá. [100]
QUEVEDO
Vamos, pues.
CASTILLA (aparte)
Quevedo, oíd.
ESCENA III
Quevedo y Castilla, que le detiene cuando se dirigía al templo
QUEVEDO
¿Qué es lo que tanto os agita?
CASTILLA
¡Oh! La infanta Margarita
vino ayer tarde a Madrid.
QUEVEDO
Pero entonces ¿dónde está? 105
En palacio no.
CASTILLA
Lo sé.
Donde Olivares esté
nunca la infanta cabrá.
QUEVEDO
Mas ¿quién vino en su compaña?
CASTILLA
Sola de Ocaña se huyó; [110]
¿y sabéis por qué?... Por no
morirse de hambre en Ocaña.
QUEVEDO
Es imposible.
CASTILLA
Por Cristo
yo os juro que vino ayer,
y que entró al anochecer, 115
y que mis ojos la han visto.
QUEVEDO
Equivocación, don Juan.
CASTILLA
Yo sé bien que se halla aquí;
pero tengo para mí
que otros también lo sabrán. 120
Olivares vive alerta;
teme que aborten sus tramas...
Tal vez... ¿Quién sabe?... Hoy las damas
van con la faz descubierta. (Entra en el templo)
ESCENA IV
QUEVEDO
Ella es, sin duda... Castilla 125
dice que se huyó de Ocaña...
Cierto: ayer entró en la corte,
y hoy me dirige esta carta.
Diómela con tal misterio
aquel hombre de la capa... [130]
Ni se descubrió el embozo
ni me dijo una palabra.
De ella es, sin duda... Imposible...
No; la duquesa de Mantua,
del gran Felipe Segundo [135]
nieta, del rey prima hermana,
la que en Portugal virreina
fué también; la ilustre infanta
Margarita de Saboya...
No, no puede ser la dama 140
que me escribe... Sin embargo,
ella es hoy bien desgraciada...
Y aun así yo... ¿qué podría
para endulzar su desgracia?
El pensarlo fué quimera... 145
Mas ¿de quién es esta carta?
¿De quién?... Cuanto más la leo
menos mi mente lo alcanza. (Leyendo a la luz del farol)
«Una dama ilustre a quien vos conocéis y que os estima en mucho, ha menester hablaros esta misma noche. Estad en San Martín y la veréis al fin de las tinieblas. A pesar de la prohibición de los velos irá rebozada y encubierta, porque le importa no ser de nadie conocida; y porque vos la conozcáis su nombre os dirá ella misma. Adiós.»
(Durante la lectura de la carta Medina se asoma al balcón, y después de
observar a Quevedo, desaparece)
Su nombre... su nombre... Cierto...
Margarita... Sí, la infanta... [150]
¡Ella en Madrid! ¡Oh! Castilla
dice que se huyó de Ocaña...
Sí... ya sabrá el conde-duque
su venida... y para hallarla
mandó que desde hoy sin velo 155
anden por Madrid las damas.
¡Cuánto la aborrece ese hombre!... (Mira la carta)
ESCENA V
Quevedo y Mendaña, que sale del templo
MENDAÑA
Quevedo... Mas ¡calla, calla!
¿Componéis versos? ¡Por vida!...
Vamos, ya entiendo... ¡Una sátira!160
¡Ah mejor, mejor!
QUEVEDO
(¡Imbécil!)
MENDAÑA
Llenos estarán de gracia
picante... Vamos, leedme.
QUEVEDO
¿No me buscabais, Mendaña?
MENDAÑA
Ciertamente; las tinieblas 165
dieron principio, y La Grana,
Castilla y demás amigos,
notando vuestra tardanza...
QUEVEDO
Vamos, pues.
MENDAÑA
Sí; mas primero
leedme...
QUEVEDO
Ved que me aguardan.170
MENDAÑA
Bien; pero después...
QUEVEDO
Después...
(Dirigiéndose al templo y con convicción)
(Es la duquesa de Mantua.)
ESCENA VI
Olivares, que ha estado en la esquina de la derecha y con el embozo a la cara durante la escena anterior; después Medina
OLIVARES
Gracias a Dios que me dejan libre un momento la plaza.
(Llamando a la casa de la derecha)
¡Medina!
MEDINA (saliendo)
¿Señor?
OLIVARES
La hora175
llega.
MEDINA
La espero con ansia.
OLIVARES
¿Los has conocido?
MEDINA
A todos.
OLIVARES
¿Qué hablaron?
MEDINA
Con la distancia
no he conseguido cazarles
ni siquiera una palabra. 180
OLIVARES
Bien, poco importa. Quevedo...
MEDINA
Leyendo estuvo la carta.
OLIVARES
¿Será la misma?
MEDINA
Sin duda.
No habrá conocido nada.
Luego que vos la leísteis, 185
volví de nuevo a cerrarla,
y al punto se la entregaron
como si estuviese intacta.
¡Oh! Con tan buenos espías...
no hay que interceptar las cartas,190
cuando él mismo que las lleva
se encarga de interceptarlas.
OLIVARES
Está bien. Cuando del templo
la dama del manto salga...
ya lo sabes.
MEDINA
Ciertamente.195
Mas si alguno la acompaña...
OLIVARES
La sigues y...
MEDINA
Ya, ya entiendo:
en cualquier calle excusada...
OLIVARES
Discreción y mano firme.
MEDINA
Podéis rezar por su alma. [200]
OLIVARES
Golpe seguro.
MEDINA
Seguro
lo llevó Villamediana.
OLIVARES
Pero aun pudo en su agonía
escribir cuatro palabras
con su propia sangre, y pudo 205
perdernos.
MEDINA
Pero a Dios gracias,
el escrito a vuestras manos
fué derecho y...
OLIVARES
No fué mala
suerte el que yo aquella noche
como un alcalde rondara 210
cuando se halló su cadáver
tendido junto a las tapias,
cerrando el papel sangriento
entre sus manos crispadas.
MEDINA
Pero nunca me habéis dicho 215
lo que en él Villamediana
escribió al morir.
OLIVARES
Medina,
eso ya no importa nada;
lo que importa es que esta noche
no escriba también la dama... 220
MEDINA
No dirá: ¡Jesús!
OLIVARES
Confío...
MEDINA
Podéis tener confianza.
OLIVARES
Pues a palacio en seguida;
mira que aguardo con ansia.
MEDINA
Grande es, sin duda, el servicio... 225
OLIVARES
No será menor la paga.
(Medina a una seña de Olivares saluda
y entra en la casa)
ESCENA VII
OLIVARES
¡Dura pensión del poder!...
¡Oh! luchar... ¡siempre luchar!
¡Enemigos por doquier!...
Mas no es fácil sorprender 230
a quien se empeña en velar.
Tú, con tu ardid, estás hoy,
noble duquesa, en Madrid;
pero yo también estoy,
y han de luchar, por quien soy, 235
el ardid contra el ardid.
Quisiste, al dejar a Ocaña,
decir al rey, por mi mal:
«Miente Olivares, te engaña:
por su culpa el rey de España 240
no es ya rey de Portugal.»
¡Débil, incauta mujer!...
Vanos tus intentos son,
y muy pronto hemos de ver
si me arrancas el poder 245
o te arranco el corazón. (Se dirige al fondo)
ESCENA VIII
Olivares, Margarita por el fondo con el velo echado
MARGARITA
¡Ah!
OLIVARES
Señora, perdonad.(Dejándola paso)
(¿Con velo?... Es ella.)
MARGARITA
Id con Dios.
OLIVARES
Yo me holgara de ir con vos.
MARGARITA
Pláceme la soledad. 250
OLIVARES
Débeos ser muy halagüeña
esa soledad, señora,
cuando por aquí a tal hora
vais sin rodrigón ni dueña.
Mas, ya entiendo: alguna cita... 255
MARGARITA
Adiós, que se me hace tarde.
OLIVARES
Un momento.
MARGARITA
Dios os guarde.(Se dirige al templo)
OLIVARES (después de un momento)
(¡Oh, qué idea!) ¡Margarita!
(Margarita que empieza a subir las gradas, vuelve al punto la cabeza)
Bien; acerté vuestro nombre.
MARGARITA
(¡Gran Dios!)
OLIVARES
¿Vais a San Martín?260
Ya dan las tinieblas fin.
No vayáis.
MARGARITA
(¿Quién es este hombre?)
OLIVARES
¿Os habéis quedado muda?
MARGARITA
¿Quién sois vos?
OLIVARES
Nada os importe:
soy... un cualquiera de la corte. [265]
MARGARITA
¿Conocéis?...
OLIVARES
Sí, a cierta viuda,
conocida en toda España,
que en secreto...
MARGARITA
Proseguid.
OLIVARES
Vino ayer tarde a Madrid.
MARGARITA
¿Desde dónde?
OLIVARES
Desde Ocaña.270
MARGARITA
(¡Gran Dios! ¡Soy perdida!)
OLIVARES
(¡Oh, cuánto,
cuánto con su angustia gozo!)
MARGARITA
Echad abajo el embozo.
OLIVARES
Cuando echéis atrás el manto.
MARGARITA
¿Y os atrevéis?
OLIVARES
Damas mil275
van hoy sin velo; es de ley:
ved que lo ha mandado el rey.
MARGARITA
¿Sois, por ventura, alguacil?
OLIVARES
Soy, señora, un poco más:
un hombre que ve y observa, 280
que siente crecer la hierba;
soy...
MARGARITA
¡El mismo Satanás!
OLIVARES (riéndose)
Bien decís.
MARGARITA
(Él es... ¡Ay Dios!
¡Quién otro pudiera... quién!)
Hidalgo, os conozco bien. 285
OLIVARES
Bien os conozco yo a vos.
MARGARITA
Causa sois de mis pesares.
OLIVARES
Mi nombre...
MARGARITA
¡Nombre maldito!
Os llamáis... el favorito. (Con desprecio)
OLIVARES (desembarazándose)
Conde-duque de Olivares. 290
MARGARITA
(¡No me engañé!... ¡Siempre ese hombre!)
OLIVARES
Algo suspensa os dejó
mi nombre...
MARGARITA
(Me insulta. ¡Oh!...)
Yo desprecio vuestro nombre.
OLIVARES
Nadie le humilló en el mundo; 295
nombre es que España respeta...
¿Quién no teme?...
MARGARITA (descubriéndose con arrogancia)
Yo... la nieta
del gran Felipe Segundo.
OLIVARES (saludándola con ironía)
Dama de la sangre real
que altas prendas atesora; [300]
por el rey gobernadora
del reino de Portugal.
MARGARITA
Algún día... Ya hace meses (Con amargura)
que el rey, mi primo y señor,
no tiene gobernador 305
en dominios portugueses.
Allí fuimos soberanos;
mas gracias a vos, después
ese reino portugués
se nos fué de entre las manos. 310
¡Y por eso Margarita
sufre tantas penas hoy!...
OLIVARES (como esquivando la conversación)
¿Vais al templo?
MARGARITA
Al templo voy...
Tengo en el templo una cita.
OLIVARES
¿En el mismo templo?... A fe... 315
MARGARITA
Fuera de casa o del templo
mal segura me contemplo,
y adivinad vos por qué.
OLIVARES
(Si yo pudiese obligarla
a volverse desde aquí 320
a Ocaña otra vez... Sí, sí...
¿Qué interés tengo en matarla?)
MARGARITA
(¿Qué estará tramando ahora?)
OLIVARES
(Así triunfo y no asesino.)
Habéis hecho un desatino; 325
volved a Ocaña, señora.
MARGARITA
Conde-duque, deliráis.
OLIVARES
Yo por vuestro bien lo anhelo.
MARGARITA
¡Por mi bien! ¿No hay en el cielo
rayos de Dios?
OLIVARES
¿Qué intentáis?330
MARGARITA
Ver al rey de cualquier modo.
OLIVARES
No lo lograréis acaso.
MARGARITA
¿Quién ha de cerrarme el paso?
OLIVARES
Yo, que aquí lo puedo todo.
MARGARITA
¡Todo!... Por eso, por eso [335]
tanto en Ocaña he sufrido,
que soportar no he podido
de mi desventura el peso.
Ved estos párpados rojos
de llorar... ¿Os dan espanto?... 340
Es que han vertido por llanto
gotas de sangre mis ojos.
Sola en Ocaña, ¡ay de mí!
faltóme en tan negro afán
hasta un pedazo de pan... 345
¡Oh! ¡tuve hambre!
OLIVARES
¡Vos!
MARGARITA
Sí, sí,
hombre sin Dios y sin ley,
¡fuí de convento en convento
mendigando mi sustento!...
OLIVARES
¡Vos!
MARGARITA
¡Yo!... La prima del rey.350
OLIVARES
Yo ignoraba... De hoy en más
os juro... Tomad un coche...
Idos a Ocaña esta noche...
MARGARITA
A palacio iré quizás.
OLIVARES
Duquesa, volved a Ocaña; 355
ya entraréis, cuando haya espacio,
como entrar debe en palacio
toda una infanta de España.
MARGARITA
Si no me abandona Dios,
entraré mañana... ¡Oh! sí... 360
Pronto el rey sabrá por mí...
OLIVARES
Nada el rey sabrá por vos.
MARGARITA
Sabrá por culpa de quién
ya no es suyo el Portugal.
OLIVARES
Vos... le gobernasteis mal... 365
MARGARITA
Y vos... le perdisteis bien.
OLIVARES
Pero...
MARGARITA
Basta ya. Cobarde
sois, aunque diestro adalid.
Hoy comienza nuestra lid...
¡Nunca para el bien fué tarde! 370
OLIVARES
Soy poderoso enemigo...
MARGARITA
No siempre triunfó el poder.
OLIVARES
Sois una débil mujer.
MARGARITA
¡Dios combatirá conmigo!
OLIVARES
Es muy desigual el duelo. 375
MARGARITA (con orgullo)
¿Desigual?
OLIVARES
Yo en esta guerra
soy el poder de la tierra.
MARGARITA
Yo la venganza del cielo.
(Con solemnidad y dirigiéndose al templo)
OLIVARES
Pues que nadie os acompaña,
mi mano aceptad ahora. 380
MARGARITA
Sois... muy galán.
OLIVARES
Soy, señora,
español.
MARGARITA
Judás de España.(Subiendo)
OLIVARES (queriendo asirla de la mano)
Si no lo habéis por enojo,
mi mano hasta arriba...
MARGARITA (desviando la mano con altivez y desprecio)
¡Ah, no!
OLIVARES
¿Quién ha de serviros?
ESCENA IX
Margarita, Olivares, Quevedo
QUEVEDO (apareciendo entre las columnas y dando la mano a Margarita)
Yo.385
MARGARITA
Gracias.
OLIVARES
(Él es... ¡Qué sonrojo!)
Con gusto la mano os dan,
don Francisco de Quevedo.
(Margarita sube las gradas. El conde-duque permanece abajo)
QUEVEDO
Decir lo propio no puedo
yo a don Gaspar de Guzmán. 390
OLIVARES
Jamás competí con vos:
vuestro ingenio y vuestra fama...
QUEVEDO
Ved que me espera esta dama.
OLIVARES
No os detengo.
QUEVEDO
Adiós.
OLIVARES
Adiós.
QUEVEDO (en el atrio)
¿Qué anheláis en tanto apuro? 395
MARGARITA
Ver al rey.
QUEVEDO
No encuentro modo...
MARGARITA
¡Oh!
QUEVEDO
Mas le veréis con todo;
por mi salvación lo juro.
(Condúcela al interior del templo)
OLIVARES
Quien no convence asesina.
No quiso a Ocaña volver... 400
Hice cuanto pude hacer...
lo demás lo hará Medina.
ESCENA X
Olivares y Medina, que aparece a la puerta de la casa al tiempo que aquél se dirige a paso largo a la calle del fondo
MEDINA (en voz baja)
¿Conde-duque?
OLIVARES
¡Y bien!
MEDINA
Lo siento;
mas no la mato, señor.
OLIVARES
¿Pues no dijisteis, traidor?... 405
MEDINA
De lo dicho me arrepiento.
OLIVARES
¿Y qué causa?...
MEDINA
No os asombre.
Cuanto hablasteis escuché,
de la dama el nombre sé,
y está muy alto su nombre. 410
OLIVARES
¿Qué te importa?
MEDINA
¡Friolera!
Su nombre, pardiez, me espanta;
no se asesina a una infanta
como a una mujer cualquiera.
OLIVARES
Ya comprendo. Cosa es clara: 415
si es que ha de ser bien vendida,
cuanto más valga una vida
debe venderse más cara....
Golpes das a mi tesoro
que han de agotarle quizás; 420
pero, en fin, pues quieres más
oro... te daré más oro.
MEDINA
No, no es oro lo que quiero.
OLIVARES
De escucharte me confundo.
MEDINA
Es que... no todo en el mundo 425
se paga con el dinero.
OLIVARES
También te colmé de honores:
en palacio, como iguales,
te hablan damas principales
y principales señores. [430]
Mira bien si bien te pago:
del polvo te alcé a la altura,
y hoy tu condición obscura
tapa esa cruz de Santiago.
(Señalando la capa de Medina)
MEDINA
No niego vuestra largueza. 435
OLIVARES
Pues a servirme... Es tu oficio.
MEDINA
Es que exigís un servicio
en que arriesgo la cabeza.
OLIVARES
¡Por mi vida!... Esa traición...
MEDINA
Os equivocáis, a fe, 440
yo a la infanta mataré...
mas con una condición.
OLIVARES
¿Condición?... Nunca recibo...
MEDINA
Sin ella... ¡por Lucifer,
que no mato a esa mujer, 445
aunque me desuellen vivo!
OLIVARES
(El infierno se desata
contra mí esta noche.)
MEDINA
En fin...
OLIVARES
(¡Alma cobarde y ruin!)
Di tu condición... y mata. 450
MEDINA
Para mi seguridad
he escrito arriba un papel:
falta vuestra firma en él;
éste es el papel, firmad.
OLIVARES
¿Qué dice?
MEDINA (acercándose al farol)
Oíd.
OLIVARES
(¡Negra suerte!)455
Ya la tardanza me irrita.
MEDINA (leyendo)
«A la infanta Margarita
darás hoy mismo la muerte.»
OLIVARES
¡Vive Dios!
MEDINA
Firmad y mato.
OLIVARES
(¡Maldito seas, amén!) 460
¡Nunca!... A ese precio...
MEDINA
Está bien;
otro lo hará más barato.
OLIVARES
Traidor... ¿Te vas?...
MEDINA
Ya mi hazaña
es inútil y me voy.
OLIVARES
(¡Oh! ¡Si ella no muere hoy 465
todo lo pierdo mañana!...)
MEDINA
Resolved.
OLIVARES
Oye, Medina.
(Voy a perder el juicio.)
Aunque es duro el sacrificio...
(¡Fuerza es conjurar mi ruina!) 470
MEDINA
Pues firmad.
OLIVARES
Dame el papel.(Dáselo Medina)
(¡Oh, su contacto me abrasa!)
MEDINA
Entrad, pues, en esta casa.
OLIVARES
(No hay medio... ¡Trance cruel!)
(Dirigiéndose a la casa)
MEDINA
Luz os tengo en el portal 475
y recado de escribir:
conque...
OLIVARES (entra)
(¡Tal mengua sufrir!)
MEDINA (después de una pausa)
No va el asunto muy mal.
Conde-duque, ello por ello;
ya somos quién para quién. 480
(Olivares sale y alarga el papel a Medina)
(Acercándose al farol y leyendo)
«Olivares»; está bien.
(Tiene su firma y su sello.)
OLIVARES
Cuida bien que no se borre.
MEDINA
Pues ya que os hice firmar...
OLIVARES
Falta sólo...
MEDINA
Pues matar;485
y eso de mi cuenta corre.
OLIVARES
¡En parte segura!
MEDINA
¡Oh, sí!
OLIVARES
¡Todo el puñal!
MEDINA
Eso es.
OLIVARES
¡Líbrame de ella! (Marchándose)
(Después...
yo me libraré de ti.) 490
(Vase por la calle del fondo)
ESCENA XI
Medina; después Quevedo
MEDINA
Ya te tengo bien seguro:
partes el crimen conmigo...
Partiré el poder contigo,
por mi puñal te lo juro.
Nuestra horrible comunión 495
hoy con sangre he de sellar...
Quiero mi ambición saciar,
y alas diste a mi ambición.
Pues bien... Allí se ve un bulto.
(Mirando al templo)
Ya sin duda en San Martín 500
dieron las tinieblas fin.
Debo mantenerme oculto. (Se oculta en la izquierda)
QUEVEDO (baja las gradas con preocupación)
En palacio a la duquesa
por mi fe de caballero
prometí poner... Bien; pero 505
¿cómo cumplir mi promesa?
Con audacia... ¡Desatino!
Por ardid... Ese Guzmán
es tan cauteloso y tan...
Dios me enseñará el camino. 510
Con fuertes contrarios lucho...
Pueden y... ¡También yo puedo!
¿Quién me auxilia? ¿Quién? ¡Quevedo!
(Tocándose la frente y el pecho)
Sí... sí. Los dos podéis mucho:
grande el pensamiento aquí, 515
y aquí grande el corazón;
armas de victoria son,
venzo de seguro... sí.
Tal vez no... ¡Sí! ¡No!... Comienzo
a dudar... ¡No! venceré. 520
¿Cómo?... ¿Cómo?... No lo sé;
pero... de seguro venzo. (Pausa)
La duquesa en su posada
me citó para las diez...
Ya encontraremos tal vez 525
puertas que la den entrada.
¡Por Dios!... De cualquier modo,
la ha de ver su majestad...
pero antes debo... Es verdad;
debe calcularse todo. 530
(Vase por el fondo después de dirigir una
mirada a las puertas del templo)
MEDINA (observándole)
Él es, y se aleja; bien.
Gente sale. (Vuelve a esconderse)
ESCENA XII
Medina, oculto; Mendaña, Castilla y Grana saliendo del templo
MENDAÑA
Pues, señor,
si a palacio vais, mejor:
yo a palacio voy también.
GRANA
¿Y Quevedo?... En algún lance... 535
MENDAÑA
Como esta también abierta,
sin duda por la otra puerta
fuése, detrás de un romance.
GRANA
Por allí las damas van.
MENDAÑA
Mejor, si se fué tras ellas. 540
GRANA
Húbolas, a fe, muy bellas.
MENDAÑA
Mejor sin el manto están.
GRANA (a Castilla)
Triste andáis vos.
CASTILLA
Sí, un acceso.
MENDAÑA
Nunca os encontré tan lacio.
CASTILLA (de mal humor)
En fin, ¿vamos a palacio? 545
MENDAÑA
Lo mejor, sin duda, es eso.
(Vanse los tres por la derecha)
MEDINA
¿Qué escuché?... Por la otra puerta
salen las damas... Quizás
ella también... ¡Satanás
túvola esta noche abierta! 550
(Con furor)
Marchóse por ella... ¡Oh, sí!
Todo se ha perdido...
(Margarita aparece a las puertas del templo)
¡Ah!... ¡No!
(Medina se oculta, Margarita baja lentamente las gradas y después
se dirige, como hablando consigo misma, a la calle de la derecha)
Margarita
Sólo en él confío... Yo
nada puedo hacer por mí.
Medina
(Llegó su vez al puñal.) 555
Margarita
No debo tener recelos...
Hoy velan por mí los cielos
y Dios me libra de mal. (Dirígese a la derecha)
Ni se ve ni se oye nada.
¡Qué soledad!... Tengo miedo.... 560
(Al volver Margarita la esquina Medina
se lanza detrás cautelosamente)
Es tarde.... Tal vez Quevedo
se impacienta en mi posada.
Voy al punto... ¿Qué rumor?...
(Volviéndose a Medina, que estará a dos pasos)
¡Un hombre!... ¡Atrás! ¿Qué queréis?
Medina (haciendo un movimiento bajo la capa)
Vengo de paz...
Margarita
No os lleguéis...565
MEDINA (lanzándose sobre ella puñal en mano)
A mataros.
MARGARITA
¡Ah!
ESCENA XIII
Dichos y Quevedo, que, saliendo de la calle de la derecha, sujeta por detrás el brazo de Medina que va a herir
QUEVEDO
¡Traidor!
(Sujetándole el brazo con una mano)
MEDINA (soltando el puñal)
¡Jesucristo!
QUEVEDO
Por allí...
(Señalando a la duquesa la calle de la izquierda
y sacando a Medina la espada)
Al punto os sigo... Alejaos.
(Volviéndose a Medina que va a escapar y sujetándole por su capa)
¡Vos, no os alejéis... quedaos!
(Quevedo dirige otra vez los ojos a la calle por donde ha desaparecido
Margarita, y en tanto Medina suelta la capa en sus manos)
MEDINA
¡Oh! ¡Me salvé! (Huyendo)
QUEVEDO
(Con voz de trueno y levantando la espada de Medina, que se queda inmóvil)
¡Quieto ahí!570
(Quevedo tira al suelo la capa de Medina y dice, arrojándole su espada)
Ahora hierro contra hierro,
nueva lid.
MEDINA
Mas vuestro nombre...
QUEVEDO (desenvainando)
Si no lidiáis como un hombre,
vais a morir como un perro.
MEDINA
Ved... que... el duelo... no es igual. 575
QUEVEDO
La espada tenéis desnuda.
MEDINA
Cierto...
QUEVEDO
Yo también.
MEDINA
Sin duda.
QUEVEDO
No hay ventaja pues.
MEDINA
Sí tal.
(¿Qué diré?...) Por de contado...
yo estoy... sin capa...
QUEVEDO
Es muy cierto.580
MEDINA
Conocéisme descubierto;
yo no os conozco embozado.
QUEVEDO
Ya que tanto alambicáis,
pronto una capa se quita.
(Quevedo se desembaraza de la capa, y, al arrojarla, Medina
saca una pistola, dispara y se afogona el tiro)
MEDINA
¡Ay de vos!... (Arrojando la pistola)
¡Suerte maldita!585
QUEVEDO (Con frescura, poniéndose en guardia en tanto que Medina recobra su acero y se defiende en retirada)
Mala pólvora gastáis.
MEDINA
¡Que el cielo os maldiga a vos!
QUEVEDO
¡Tiemblas!...
MEDINA
¡De rabia!
QUEVEDO
¡De miedo!
MEDINA (con espanto y retrocediendo)
¡Oh, perdonadme!
QUEVEDO
No puedo.
MEDINA (con voz ahogada y cayendo dentro de la calle de la derecha)
¡Ay!
QUEVEDO
Que te perdone Dios.590
(Pausa)
He matado a un hombre. Fué
con razón... Sí... pero pesa
el crimen... ¡Ah! la duquesa...
por aquí la alcanzaré.
(Toma la capa de MEDINA que está a sus pies y vase por el fondo. La escena queda un momento sola. Después aparece MARGARITA por la misma calle que tomó al marcharse)
ESCENA ÚLTIMA
Margarita, luego Olivares y ronda
MARGARITA
Nada se oye.... Tras de mí 595
dijo que iría.... Un momento
le aguardé junto al convento...
¡Muerta vengo!
VOZ (dentro)
Por aquí....
MARGARITA
¡Oh, la ronda!... (Quiere huir y vacila)
ALCALDE (dentro)
Ved si acaso...
Mas un hombre en esta esquina 600
yace tendido.
(La calle de la izquierda aparece iluminada por la luz de una linterna)
OLIVARES (dentro)
¡Es Medina!
MARGARITA
(¡Oh, no puedo dar un paso!)
OLIVARES (saliendo)
¡Por Jesucristo en la cruz!
ALCALDE (saliendo seguido de corchetes)
Muerto.... Registradle.
OLIVARES (deteniéndoles)
No.604
Debo registrarle yo. (Tropieza en la capa de Quevedo)
Mas ¿qué es esto? ¡Aquí una luz! (Recoje la capa)
Pronto, la luz necesito.
ALCALDE (a los alguaciles y acercándose a Olivares)
Ved que el matador se escapa.
(Los corchetes desaparecen por la derecha)
OLIVARES
De Quevedo es esta capa.
MARGARITA
¡Muerto!... ¡Gran Dios! (Cae dentro)
OLIVARES
Ese grito...610
ALCALDE (dentro)
Una dama hay en el suelo.
OLIVARES
¿Muerta?
ALCALDE
Desmayada...
OLIVARES
A ver...
(¡Oh, la infanta!) A esa mujer
nadie la levante el velo.
ALCALDE
Bien, señor.
OLIVARES
Una litera.615
ALCALDE (a los corchetes que vuelven por la derecha)
Id por ella y no tardéis... (Vanse)
OLIVARES
Dentro a la dama pondréis...
mas sin mirarla siquiera.
ALCALDE
¿Después?
OLIVARES
(Mi triunfo es completo.)
Conducidla en breve espacio... 620
ALCALDE
¿Dónde?
OLIVARES
A palacio.
ALCALDE
¿A palacio?
OLIVARES
Por el caracol secreto.
ALCALDE
¿Quién la escolta?
OLIVARES
Sólo vos.
ALCALDE
Mas vuecencia...
OLIVARES
Iré detrás.
(Vase el alcalde por la izquierda)
Duquesa, a palacio vas... [625]
desde allí... ¡sábelo Dios!
(Dirígese con precipitación hacia la calle
donde cayó Medina, y cae el telón)