Tómala, pues, ¡oh virgen! A tiempo has subido, que el ejército pelásgico se mueve y sus cohortes se separan unas de otras.
ANTÍGONA (que aparece sobre el terrado).
¡Oh Hécate, hija veneranda de Leto! Todo el campo broncíneo[166] resplandece.
EL PEDAGOGO
Seguramente no viene Polinices desprevenido, que le acompañan con estrépito muchos caballos e innumerables hoplitas.
ANTÍGONA
¿Están seguras las puertas del palacio y las barras de bronce que defienden los muros de piedra construidos por Anfión?[167]
EL PEDAGOGO
No tengas miedo; por dentro está la ciudad bien fortificada. Pero mira primero, si quieres saber lo que sucede.
ANTÍGONA