Lo mataréis si le obligáis a abrir sus párpados cuando disfruta del placer dulcísimo del sueño.

EL CORO

¡Oh desdichado, que tanto sufres por haber obedecido las órdenes nefandas de los dioses!

ELECTRA

¡Oh tú sin ventura, qué trabajos padeces! Loxias, injusto, pronunció un injusto oráculo, sí, un injusto oráculo, cuando desde la trípode de Temis decretó el execrable asesinato de mi madre.

EL CORO

Estrofa 2.ª — ¿Ves? Su cuerpo se remueve bajo los vestidos.

ELECTRA

Tu voz, ¡oh imprudente!, lo ha despertado.

EL CORO