En mi propio palacio, si puedo llamarle mío.

PÍLADES

¿Y qué has dicho al hermano de tu padre?

ORESTES

Que hiciese lo posible para no presenciar mi suplicio y el de mi hermana, si así lo decretan los ciudadanos.

PÍLADES

¡Por los dioses!, ¿qué dijo? Deseo saberlo.

ORESTES

Contestó con cautela, como hacen los malos amigos.

PÍLADES