ELECTRA

Y yo te ofrezco mis lamentos.

PÍLADES

Cesad ya, y ejecutemos nuestro proyecto. Sin duda nos ha oído, si las súplicas penetran debajo de la tierra. Tú, ¡oh Zeus!, padre de mi linaje y protector de la justicia, muéstrate propicio a este, y a mí, y a aquella; una es la causa que a los tres mueve, lucha igual nos amenaza, y nos salvaremos o moriremos. (Orestes y Pílades entran en el palacio).

ELECTRA

Estrofa. — ¡Oh hijas amadas de Micenas, las primeras en el pelásgico suelo de los argivos!

EL CORO

¿Qué voz haces oír, ¡oh princesa nuestra!? Al menos te queda este título en la ciudad de las Danaides.

ELECTRA

Que parte de vosotras guarde este camino, y otras esta senda que viene hacia el palacio.