Conviene, cuando las calamidades agobian a los buenos, que sean llorados por todos aquellos que siempre los tuvieron por tales. (Únense los semicoros).
EL CORO
Estrofa. — No hay nave en parte alguna del orbe, aunque vaya a la Licia[329] o al árido domicilio de Amón, que pueda salvar la vida de esta desventurada: no tardará en cumplirse el cruel destino, y no veo junto a las aras sacerdote alguno a quien acercarme.
Antístrofa. — Solo el hijo de Febo,[330] si viese esta luz con sus ojos, podría arrancarla del tenebroso palacio y de las puertas de Hades: resucitaba los muertos antes que lo matase el dardo de fuego que Zeus vibra. Pero ahora, ¿qué esperanza puedo abrigar de que recobre la vida? Todo se ha hecho ya por la reina, y sangrientos sacrificios se han acumulado en las aras de los diversos dioses, y sin embargo, no hay remedio alguno contra estos males. Pero he aquí una sierva que sale llorando del palacio.¿Vendrá a decirme que se ha trocado la fortuna? Perdonable es llorar cuando sufren nuestros dueños, si bien lo que deseamos saber ahora es si aún vive esa mujer, o si ha muerto.
UNA ESCLAVA
Puedes asegurar que está a un tiempo viva y muerta.[331]
EL CORO
¿Y cómo ha de ser posible vivir y morir?
LA ESCLAVA
Cercano está ya su fin, mas todavía respira.