EL ESCLAVO
No te inquietes; las desdichas de nuestros dueños solo a nosotros afectan.
HERACLES
Tus palabras no aluden seguramente a males extraños.
EL ESCLAVO
A no ser así, de ningún modo debiera contristarte cuando piensas disfrutar de los placeres de la mesa.
HERACLES
¿Habré acaso sufrido grave injuria de los que me dan hospitalidad?
EL ESCLAVO
No has llegado al palacio en la mejor ocasión para que se te hospede; estamos de luto, y ya ves nuestra cabeza rasurada y nuestros negros vestidos.