Ἐδιδάχθη ἐπὶ Πυθοδώρου ἄρχοντος κατα τὴν ὀγδοηκοστὴν ἑβδόμην Ὀλυμπιάδα. πρῶτος Εὐφωρίων, δεύτερος Σοφοκλῆς, τρίτος Εὐριπίδης. Μήδεια, Φιλοκτήτης, Δίκτυς, Θερισταὶ σάτυροι. Οὐ σῴζεται.
Dedúcese, pues, de estas palabras que se representó en el arcontado de Pitodoro, el año primero de la olimpiada 87 (432 antes de Jesucristo), y que concurrieron a este certamen dramático Euforión, hijo de Esquilo, que ganó el primer premio, Sófocles el segundo, y Eurípides el tercero. Además, en la misma tragedia leemos estos versos, que pronuncia Medea:
χρὴ δ᾽ οὔποθ᾽ ὅστις ἀρτίφρων πέφυκ᾽ ἀνὴρ,
παῖδας περισσῶς ἐκδιδάσκεσθαι σοφούς·
Χωρὶς γὰρ ἄλλης ἧς ἔχουσιν ἀργίας
φθόνον πρὸς ἀστῶν ἀλφάνουσι δυσμενῆ.
Σκαιοῖσι μὲν γὰρ καινὰ προσφέρων σοφὰ
δόξεις ἀχρεῖος κοὐ σοφὸς πεφυκέναι. κ. τ. λ.
en los cuales parece aludir Eurípides a las persecuciones que sufrieron los filósofos antes de la guerra del Peloponeso, según Plutarco, Nic., cap. XXIII, y de cuyas resultas se vio la célebre Aspasia en inminente peligro de muerte, salvándose solo a ruegos de Pericles. Por último, en los versos 825 y 26 llama el coro al Ática ἱερᾶς χώρας ἀπορθήτου τε, «región sagrada e inexpugnable», indicando, sin duda, que aún no había sufrido los tristes reveses que después experimentó en la guerra.