¿No habéis oído, Zeus, Tierra y Luz, las voces de la infeliz esposa? ¿No ves que tu insaciable deseo al verte sola en tu lecho, ¡oh insensata!, precipitará tu muerte? Vano será tu anhelo. Si tu marido descansa en nuevo tálamo, no te enfurezcas contra él, que Zeus te vengará. No te contristes más de lo justo llorando a tu compañero.

MEDEA

¡Oh magna Temis y reverenda Artemisa!; ¿veis lo que sufro a pesar de los sagrados juramentos que ligan a mi execrable esposo? Ojalá que lo vea con su esposa (ya que han osado ofenderme primero) bajo las ruinas de su palacio, ¡oh ciudad!, ¡oh padre!, a quienes abandoné torpemente después de matar a mi hermano.[391]

LA NODRIZA

Ya oís lo que dice, y cómo invoca a Temis y a Zeus,[392] a quienes los hombres miran como a defensores de los juramentos. No es posible que mi señora aplaque fácilmente sus iras.

EL CORO

Ojalá que Medea se presente y atienda mis ruegos, si se ha de mitigar su furiosa ira y los ímpetus de su rabia. Nunca faltaré yo a los deberes de la amistad. Ve, pues, y sácala de su palacio, y dile que la amamos; apresúrate, antes que descargue su furor en los que están dentro; las lágrimas corren aquí con furia.

LA NODRIZA

Así lo haré, aunque no tengo confianza en persuadir a mi señora; os complaceré, sin embargo, aunque se lanza contra sus servidores como leona recién parida, si alguno se acerca a hablarle. No errarás si llamas necios e imprudentes a los hombres de los pasados tiempos, que para regocijo de la vida inventaron los himnos en fiestas, banquetes y cenas, y ninguno intentó disiparla con la música o el canto, acompañado de muchas liras, y por eso los asesinatos y las más fatales desgracias arruinan a las familias. Ventajoso hubiera sido curar con el canto los males de los hombres; porque en un alegre festín, ¿a qué modular la voz agradablemente? Él solo, si es espléndido, deleita a los mortales.

EL CORO