No lo hagas; yo te lo suplico, ¡oh Creonte!
CREONTE
No me precipites tú, como llevas trazos de hacerlo.
MEDEA
Huiré; no es eso lo que te pido.
CREONTE
¿A qué, pues, te opones y no te alejas?
MEDEA
Concédeme de plazo este solo día, y pensaré en dónde he de refugiarme con mis hijos, ya que su padre no se cuida de ellos; compadécete de su suerte, que tú también los tienes; míralos con agrado. Poco me curo de mí y de mi destierro, pero deploro su mala fortuna.
CREONTE