Elegante discurso has pronunciado, ¡oh Jasón!, y sin embargo me parece, aunque de tu opinión disienta, que no has obrado en justicia faltando a tu esposa.

ΜEDEA

No hay duda que en muchos puntos no pienso como los demás mortales. En mi juicio, el que es sagaz hablando, cuando huella el derecho merece el mayor castigo; confiando en que podrá paliar sus defectos con la palabra, se atreve a obrar mal, y así no es bastante sabio. No pronuncies, pues, contra mí frases especiosas, ni te jactes de tu pericia en hablar, que una sola palabra mía bastará para confundirte. Si no obrabas con mala intención, debiste convencerme primero de ello antes de casarte, y no hacerlo sin conocimiento de tus amigos.

JASÓN

Seguramente hubieras aprobado mi propósito si te hubiese dicho que pensaba casarme, cuando ahora refrenas tu ira con trabajo.[409]

ΜEDEA

No te afligía ese cuidado; al contrario, era para ti humillante tener esposa extranjera acercándose tu vejez.

JASÓN

Te aseguro, ya que ha llegado la ocasión oportuna, que no por esa mujer he deseado y conseguido ese regio matrimonio, sino, como te dije antes, por tu bien y el de tus hijos, y porque tengan otros hermanos de sangre real, columnas de mi familia.

ΜEDEA