EGEO

¿Y Jasón lo consiente? No alabo su conducta.

MEDEA

Si le oyes, no es así; pero en su corazón lo desea. Imploro, pues, tu ayuda; por estas barbas y por estas rodillas te suplico; compadécete, compadécete de mi desventura, no me veas desterrada y sin amigos; dame un asilo en tu reino y hospitalidad en tu palacio. Que los dioses te concedan descendencia, como se lo has pedido, y que feliz mueras. No sabes lo que puedes ganar conmigo; no solo no carecerás de hijos, sino que tendrás muchos; tales remedios conozco.

EGEO

Por muchas razones, ¡oh mujer!, estoy dispuesto a otorgarte ese favor, ya por honrar a los dioses, ya por tener los hijos que me prometes, perdida ya por completo la esperanza de engendrarlos. Siendo este mi mayor anhelo, si vas a mi reino te hospedaré, porque soy justo. Solo te advierto, ¡oh mujer!, que no quiero llevarte de aquí; pero si te refugias en mi palacio estarás allí segura, y a nadie te entregaré. Sal de este territorio, que no quiero faltar a los que me dan hospitalidad.

MEDEA

Así lo haré; jura cumplir lo que has prometido y me colmarás de júbilo.

EGEO

¿No tienes en mi palabra confianza? ¿Qué temes?