ORESTES

Detente, ¡oh desdichada!; no temas.

ELECTRA (cayendo ante la estatua de Apolo
que está a la puerta de su cabaña
).

¡Oh Febo Apolo,[172] ruégote suplicante que me salves!

ORESTES

Más bien que a ti, mataría a otros más odiosos.

ELECTRA

Vete, no toques a quien no debes.

ORESTES

A nadie podría tocar con mejor derecho.