Compara al menos su huella, examina los pasos impresos, a ver si el pie es igual al tuyo, ¡oh hija!
ELECTRA
¿Cómo se ha de imprimir la huella de los pies en la endurecida tierra? Y aunque así fuera, nunca es igual la de dos hermanos, si son varón y hembra, sino mayor la del primero.
EL ANCIANO
¿Y no podrías reconocer, si estuviese de vuelta, la tela que tejiste con tu lanzadera, y en la cual lo oculté en otro tiempo para salvarlo de la muerte?
ELECTRA
¿Ignoras que yo era jovencilla cuando huyó Orestes de este país? Y aunque la hubiera tejido, ¿cómo, siendo entonces niño, tendría ahora el mismo vestido, a no ser que crezca con el cuerpo? Así, pues, o algún peregrino se cortó el cabello, observando el abandono del sepulcro, o algún argivo, favorecido por las tinieblas.
EL ANCIANO
¿Pero en dónde están los huéspedes? Quiero verlos y preguntarles por tu hermano. (Salen de la casa Pílades y Orestes con su séquito).
ELECTRA