HÉCUBA

¿La virgen de Febo, a quien el dios de cabellos de oro concedió el don de vivir sin esposo?[26]

TALTIBIO

Hiriole el Amor, y se apasionó de esa fatídica doncella.

HÉCUBA

Deja las sagradas llaves, hija, y las guirnaldas, también sagradas, que te adornan.

TALTIBIO

¿No es acaso honor insigne compartir el lecho del rey?

HÉCUBA

¿Y dónde está mi hija, la que me arrancasteis ha poco de los brazos?