EL ANCIANO

¡Detente, extranjero, hijo de Éaco, detente, que te lo pido, ¡oh hijo de una diosa!, y tú también, hija de Leda!

AQUILES

¿Quién me llama así, entreabriendo las puertas? ¡Cuán conmovido parece!

EL ANCIANO

Un esclavo, aunque no insolente, pues soy muy desdichado.

AQUILES

¿Cúyo eres? No mío, que mis bienes y los de Agamenón yacen separados.

EL ANCIANO

De la que está delante del palacio; diome a ella Tindáreo, su padre.