CLITEMNESTRA
¡Oh hija, a morir has venido, y tu madre contigo!
EL ANCIANO
Desdicha grande es la vuestra, y crueldad inaudita la de Agamenón.
CLITEMNESTRA
Yo, infortunada, muero; ya mis ojos no pueden contener las lágrimas.
EL ANCIANO
Seguramente que es amargo llorar por la pérdida de nuestros hijos.
CLITEMNESTRA
¿Pero cómo lo has averiguado, ¡oh anciano!?