De algunas alusiones muy embozadas que se han visto o creído ver en la tragedia de Eurípides, no por cierto muy convincentes, se ha supuesto que su representación hubo de hacerse en el año primero de la olimpiada 92, que corresponde al 412 de nuestra era.
PERSONAJES
| Ifigenia. |
| Orestes, hermano de Ifigenia. |
| Pílades, amigo de Orestes. |
| Coro de mujeres griegas. |
| Un pastor. |
| Toante. |
| Un mensajero. |
| Atenea. |
El lugar de la acción es Táuride (Crimea).
Vese en la escena el templo dórico de Artemisa Táurica, en lo alto de una roca. El altar está salpicado de sangre, y alrededor se observan vestidos y armas, despojos de las víctimas sacrificadas. Empieza a amanecer.
IFIGENIA
Pélope, hijo de Tántalo, obtuvo en Pisa,[277] con sus ligeros caballos, la mano de la hija de Enómao, madre de Atreo, que engendró a Menelao y Agamenón, y de este y de la hija de Tindáreo nací yo, Ifigenia, víctima sacrificada, a juicio de mi padre, en el claro seno de Áulide, para recobrar a Helena, y cerca de los torbellinos que revuelve el Euripo cuando impetuosos vientos lo llevan a la mar. En Áulide juntó también el rey Agamenón un ejército en mil naves para conquistar a Ilión y ganar gloriosa corona, castigando a Helena, esposa infiel, por complacer a Menelao. Graves obstáculos se oponían a la navegación, porque no soplaban vientos favorables. Calcas entonces, observando las llamas, habló así: «¡Oh tú, Agamenón, que mandas este ejército griego!; tus naves no dejarán el puerto antes que Artemisa acepte el sacrificio de tu hija Ifigenia, pues prometiste consagrar a la diosa lucífera lo más hermoso que el año produjera. Tu esposa Clitemnestra dio a luz en tu palacio una hija (aludió a mí y me llamó muy bella), que has de inmolar». Y por arte del sagaz Odiseo me arrancaron del regazo de mi madre, pretextando que lo hacían para casarme con Aquiles. Y al llegar, desdichada, a Áulide, ya en lo alto de la pira, y a punto de herirme la cuchilla, sustrájome Artemisa, poniendo en mi lugar una cierva, y llevándome a través del resplandeciente éter a esta tierra de los tauros, en donde Toante impera, rey bárbaro de bárbaro país que corre como las aves con sus pies ligeros, de donde le vino su nombre. La hija de Leto hízome su sacerdotisa en este templo, entre cuyos ritos, gratos a ella, hay uno cuyo solo nombre es bueno; pero callaré, por respeto a mi señora. Yo inmolo aquí, según antigua costumbre, a los griegos que arriban a estas costas. Siempre doy principio a las ceremonias religiosas, y consuman el sacrificio los que habitan en la morada augusta de esta deidad nefanda. Sepan las auras, por si tienen remedio, las pavorosas visiones que me han perseguido esta noche. Pareciome en sueños que abandonaba este país y habitaba en Argos, y reposaba al lado de las vírgenes, mis compañeras, cuando tembló la tierra y hui de mi aposento, y se desplomó la cúspide del palacio, y toda la techumbre vino a tierra, hasta los más altos pilares. Solo quedaba en pie una columna del palacio paterno, de cuyo capitel pendía blonda cabellera que hablaba, y yo, lamentándome de mi triste ministerio de matar a los extranjeros, la rociaba con agua, como destinada a la muerte. He aquí la interpretación que doy a este sueño: no vive ya Orestes, porque lo purifiqué para su sacrificio. Son los hijos varones columnas de las familias, y los rociados con el agua de mis sagrados vasos están condenados a morir. Y, sin embargo, no puedo aplicar este sueño a otros amigos, porque Estrofio[278] no tenía hijos cuando me inmolaron. Quiero, pues, ahora celebrar los funerales de mi hermano ausente con las esclavas griegas que me dio para mi servicio el rey. Pero no sé qué causa les impide venir; entraré, pues, en el templo de la diosa, en donde habito. (Vase).
ORESTES
Mira, observa si hay gente en el camino.
PÍLADES