Apartaos, servidores, y preparad allá dentro lo necesario para los que presiden el sacrificio. (Vase el Coro). Aquí tenéis las cartas en múltiples rollos, ¡oh extranjeros! Escuchad además: como ninguno es constante en la desgracia, y cuando la confianza sucede al miedo, recelo que, de vuelta a su patria, no se acuerde de mis cartas y no las lleve a Argos.
ORESTES
¿Qué quieres, pues? ¿Qué te inquieta?
IFIGENIA
Ha de jurarme que llevará estas cartas y las entregará a mis amigos de Argos.
ORESTES
Y tú, ¿jurarás cumplir tu promesa?
IFIGENIA
Di, ¿qué he de decir?, ¿qué callar?
ORESTES