HELENA

¿Fuiste, pues, ¡oh extranjero!, a la ínclita Troya?

TEUCRO

Y después de tomarla me condenó la suerte a perecer.

HELENA

¿El fuego no la ha consumido y arrasado?

TEUCRO

Hasta el extremo de no quedar ni señal de sus murallas.

HELENA

¡Oh mísera Helena, por tu causa murieron los frigios!