¡Oh, no; por tus rodillas te ruego que no me mates, imputándome un crimen, obra de los dioses! ¡Perdóname!
HÉCUBA
No te olvides de los aliados, que por Helena murieron: por ellos y por mis hijos te lo pido.
MENELAO
Déjame, anciana; solo merece mi desprecio. Que mis servidores la arrastren a las naves para ser llevada a Grecia.
HÉCUBA
Que no vaya en la tuya.
MENELAO
¿Por qué, pues? ¿Pesa ahora más que antes?[64]
HÉCUBA