Y tú eres para mí viva imagen de Menelao; no sé qué decir.
MENELAO
Muy pronto has reconocido al hombre más desventurado.
HELENA (corriendo hacia él).
¡Oh tú, qué tarde llegas a los brazos de tu esposa!
MENELAO
¿De cuál? No toques mis vestidos.
HELENA
La que te dio Tindáreo, mi padre.
MENELAO